Juegos en espacios abiertos

Jugar al aire libre

Jugar al aire libre es importante para el crecimiento y desarrollo de los niños de todas las edades. Además, es una de las experiencias más agradables y divertidas que podemos ofrecer a nuestros hijos.

Jugar en espacios abiertos ofrece múltiples posibilidades para relacionarse, para investigar y para explorar qué hay más allá de las paredes de casa, de la televisión, de Internet y de los videojuegos. Además, los juegos al aire libre son fundamentales para mantener a los niños activos.

El juego es beneficioso casi en cualquier lugar y en cualquier momento, pero el espacio al aire libre nos ofrece muchas y muy diversas posibilidades para disfrutar de la naturaleza y de los compañeros de juego.

Los expertos coinciden en mencionar una gran lista de aspectos beneficiosos que pueden asociarse al juego infantil al aire libre. Algunos de ellos son:

Oxigena los pulmones

El contacto con el sol, activa la vitamina D, fundamental para la calcificación

Desarrolla la motricidad gruesa y la orientación espacial

Favorece el no sedentarismo

Al promover la actividad física, favorece la disminución del estrés y mejora el estado de ánimo

Facilita la socialización

Incentiva la autonomía y la toma de decisiones en el grupo de iguales

Favorece el desarrollo intelectual, ya que estimula el aprendizaje activo

Facilita que los niños se cansen y descansen mejor

Potencia las defensas inmunitarias

Facilita la exploración del entorno y aumenta la curiosidad por el mundo que nos rodea

Favorece el desarrollo sensorial, ya que permite el contacto directo con los olores, las texturas, los sonidos u otras percepciones del entorno

No olvides que jugar al aire libre es muy placentero y muy saludable para tu hijo.

EL ENCANTO DE JUGAR CON LA NATURALEZA

Todos sabemos que para jugar no hacen falta los juguetes, ya que podemos divertirnos con gran cantidad de elementos de nuestro entorno. Y esta afirmación es especialmente cierta si nos encontramos en un contexto natural al aire libre, ya que la arena, los palos, el viento, el agua, las piedras, las hojas o la nieve pueden ser excelentes elementos para jugar, y los niños y niñas lo saben muy bien.

Estos recursos que ofrecen los espacios abiertos son especialmente versátiles para el juego. Para los niños resulta muy fácil “convertir” un palo en un avión, en una batuta para dirigir una orquesta, en una flecha, en la saeta de un reloj, o en un lápiz para pintar en la arena. La imaginación y la fantasía cobran especial relevancia en estos contextos en los que los recursos pueden llegar a convertirse en lo que los niños deseen o decidan en cada momento.

En todas las culturas los niños aprovechan instintivamente recursos naturales para disfrutar jugando.

JUGAR AL AIRE LIBRE, UN MOMENTO IDEAL PARA EL JUEGO COMPARTIDO

Los parques, la arena de la playa, las calles o las plazas públicas suelen ser excelentes entornos para favorecer la socialización infantil, facilitando así el juego compartido y las nuevas experiencias lúdicas con otros niños y niñas.

El primer dilema que han de resolver los niños en el juego libre suele ser a qué se juega, con quién y cómo. Son pequeños problemas que exigen cierta capacidad de diálogo, de cooperación y de compromiso. Ser capaces de decidir y obedecer las reglas del juego permite a los niños desarrollar su capacidad de escucha, de ponerse en lugar del otro o de flexibilizar sus puntos de vista, capacidades básicas en el proceso de socialización.

Niños y niñas de todas las edades han conocido nuevos amigos en estos espacios abiertos y su tiempo de juego compartido con otros les ha enseñado a negociar, a escuchar a otros, a planificar conjuntamente, a respetar y a conocer otros puntos de vista, etc.

Jugar al aire libre con otros niños favorecerá su capacidad para cooperar, compartir y resolver problemas.

EL JUEGO EN ESPACIOS ABIERTOS FAVORECE EL NO SEDENTARISMO

La obesidad es una de las pandemias actuales que afecta a un gran porcentaje de la población de países desarrollados. Los niveles que se están alcanzando son alarmantes y van en aumento debido, fundamentalmente, a cambios en los hábitos de alimentación y al sedentarismo. Concretamente en España, los índices de obesidad infantil se han triplicado en los últimos 15 años.

El “escondite”, correr, saltar a la comba, la rayuela, los columpios, la bicicleta, las canicas, el corro, el “pilla-pilla”, la pelota o el pañuelo, son algunos ejemplos de juegos que todos conocemos y con los que podemos disfrutar mientras hacemos ejercicio.

El juego al aire libre motiva a los niños a ser activos, lo cual promueve una vida saludable y contribuye a crear buenos hábitos en el futuro.

¿POR QUÉ CADA VEZ SE JUEGA MENOS AL AIRE LIBRE?

Diversos estudios muestran que los niños juegan poco al aire libre y los motivos asociados a este hecho parecen ser:

MENOS NATURALEZA CERCA. Con frecuencia educadores y familias argumentan que cada vez hay menos espacios verdes y entornos naturales en los que poder disfrutar, de forma segura y placentera, de un tiempo de juego al aire libre.

MÁS TECONOLOGÍA Y MÁS PANTALLAS. Diversos estudios denuncian el excesivo consumo de TV y ocio electrónico por parte de niños y jóvenes. Probablemente este tiempo dedicado a un ocio más “tecnológico” resta posibilidades a las familias para disfrutar en espacios abiertos al aire libre.

MÁS INSEGURIDAD PERCIBIDA. A veces, el espacio natural se valora como un entorno de riesgo (mosquitos, suciedad, posibles peligros, etc.) y muchas calles, parques o plazas se perciben como inseguras para el juego infantil por el tráfico, la delincuencia, etc. Esta sensación de inseguridad es también el argumento de algunos padres para reducir o controlar de forma muy directa el tiempo que sus hijos dedican a jugar en las calles o espacios abiertos.

VINCULACIÓN CRECIENTE OCIO-CONSUMO. Según indican algunos estudios, el concepto de ocio y tiempo libre, cada vez más se vincula más al consumo. Muchas familias pasan largas jornadas de fines de semana en centros comerciales o grandes complejos de ocio que favorecen el consumo y la diversión en espacios cerrados.

MENOS TIEMPO LIBRE. Los niños cada vez tienen más “obligaciones” y participan más actividades extraescolares (la mayoría en entornos cerrados). Muchas familias tenemos un modo de vida más estresado y con sensación de falta de tiempo, lo que a veces nos impide reservar unas horas para disfrutar al aire libre.

No olvides que jugar en espacios abiertos es muy beneficioso para tu hijo ¡Haz un hueco en vuestra agenda!

¿CUÁNDO JUGAR AL AIRE LIBRE?

Parece que la primavera y el verano son las estaciones más propicias para disfrutar jugando en el parque o en la calle, pero jugar al aire libre es bueno en todas las estaciones del año y, aunque el clima pueda percibirse como un inconveniente, no tiene por qué serlo en la mayoría de los casos.

Los expertos afirman que jugar al aire libre, incluso cuando hace frío, no causa resfriados. Al contrario, parece que nos hace más resistentes, siempre y cuando vayamos correctamente equipados para ello.

Jugar en espacios abiertos es bueno en todas las estaciones del año

NIÑOS HIPERACTIVOS Y JUEGO AL AIRE LIBRE

Científicos de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), realizaron un estudio con niños hiperactivos y concluyeron que éstos se mostraban más tranquilos después de realizar actividades al aire libre que cuando jugaban en instalaciones cerradas. Según los investigadores (Frances Kuo y Andrea Farber) estos descubrimientos tienen importantes implicaciones. En su opinión, una pequeña dosis de “tiempo verde” al día podría facilitar el control de esta problemática infantil.

Jugar al aire libre proporciona al niño beneficios tanto físicos como emocionales

LA EXPLORACIÓN DEL ENTORNO

Las posibilidades del juego al aire libre son ilimitadas. Debido a su curiosidad, los niños están constantemente explorando y descubriendo nuevas cosas al aire libre. En este contexto los niños pueden descubrir que mezclando agua y arena se hace el barro, que debajo de la tierra viven insectos, que existen las piedras redondeadas, que las sombras cambian de forma, que las hojas tienen dibujos, etc.

Jugar al aire libre contribuye al desarrollo de la fantasía en un medio diferente, favorece el gusto por la exploración, la aventura, y el conocimiento de personas, culturas y tradiciones.

El juego al aire libre ayuda a conocer el entorno y aumenta la sensación de libertad

JUGUETES PARA DISFRUTAR AL AIRE LIBRE

Aunque sabemos que para jugar no son imprescindibles los juguetes, también sabemos que en el mercado podemos encontrar una gran cantidad de juegos y juguetes que pueden facilitar o hacer más agradable el juego en espacios abiertos.

Pelotas, bicicletas, triciclos, juegos de playa, casitas, vehículos para montarse, toboganes, cometas, camiones, patines o juegos deportivos son sólo algunos ejemplos de juguetes que pueden ayudarnos a pasar agradables ratos de ocio en espacios naturales, plazas, calles o parques.

Hay una gran variedad de juegos y juguetes que pueden enriquecer el tiempo de ocio al aire libre ¡Disfruta de ellos!

Jugar en los parques infantiles es un derecho de todos los niños

Jugar en los parques es un derecho de todos los niños.

Los parques infantiles son escenarios donde los niños/niñas desarrollan numerosas actividades de juego y se relacionan con los demás.

No obstante, no es frecuente ver a niños/niñas con discapacidad jugando en los parques de nuestras ciudades.

Esto es debido a la reducida accesibilidad de estas zonas de juego y a la presencia de escalones, bordillos, pavimentos inapropiados para sillas de ruedas o estructuras sin propuestas de juego adecuadas a este tipo de niños/niñas.

Como se contempla en la Declaración de los Derechos del niño (establecida en 1959 por la ONU), “…el niñ@ debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación.

La sociedad y las autoridades públicas se habrán de esforzar por promover el goce de este derecho”.

En este sentido, sería deseable que las administraciones públicas y entidades privadas asuman este reto, diseñando espacios adecuados para toda la población infantil, que favorezcan las relaciones interpersonales y el respeto por las diferencias individuales.

No le quitemos a ningún niñ@ su derecho a jugar, no dejemos a nadie fuera.

El juego para todos en los parques infantiles

Antes de leer este articulo te proponemos una sencilla reflexión donde tienes que poner en funcionamiento tu memoria,

¿En cuántos parques infantiles distintos has estado?
a-) 1 a 5 parques
b-) 6 a 10 parques
c-) muchos más

En total, ¿Cuántas veces has estado en un parque infantil?
a-) 1 a 5 veces
b-) 6 a 10 veces
c-) muchas más ocasiones

¿Cuántos niños/as con silla de ruedas has visto jugando en un parque infantil?
a-) ninguno
b-) 1 ó 2 niños
c-) muchos más

¿Cuántos niños/as ciegos has visto jugando en un parque infantil?
a-) ninguno
b-) 1 ó 2 niños
c-) muchos más

Si en la pregunta 3 y 4, has elegido:

La opción A: Ya sabes que hay que ponerse manos a la obra y seguir trabajando por la integración. El juego en todas sus dimensiones es un derecho de todos los niños y niñas, y su privación no nos puede dejar impasibles.

La opción B: Es una buena noticia, eso significa que este entorno lúdico ya empieza a ofrecer propuestas lúdicas a niños/as con algún tipo de discapacidad.

La opción C: Si has elegido esta opción ponte en contacto con nosotros porque nos gustaría saber de qué parque se trata y, además, nos alegrará saber que nuestra realidad social por fin está cambiando.

El juego es un poderoso instrumento de diversión, de socialización, de desarrollo y de integración, además de ser un derecho de todos los niños y niñas (así lo establecía en 1959 la ONU, en la declaración de los Derechos del niño).

Los parques infantiles son escenarios generadores de numerosas situaciones lúdicas y de intercambios sociales. Esto, unido al hecho de que el juego es la mejor herramienta de integración para la infancia, hace de los parques infantiles un entorno excelente para favorecer las relaciones infantiles.

Actualmente, en las grandes ciudades, los niños/as cuentan con pocos espacios donde poder interactuar y jugar con sus iguales. Realizando una sencilla observación de la realidad de los parques infantiles en nuestro país, vemos que la oferta de parques se concreta en jardines y estructuras de juego en los que raras veces se tienen en cuenta las condiciones de accesibilidad y, en ningún caso, se proponen actividades para niños y niñas con discapacidades físicas. Algo similar ocurre en los patios de recreo de las escuelas.

Es cierto que los parques infantiles tienen todavía muchas asignaturas pendientes, entre ellas un mantenimiento adecuado, no obstante la más urgente de abordar es la de no negar a un sector de la población infantil el acceso y utilización de este entorno lúdico.

Los profesionales y padres de niños y niñas con algún tipo de problema motor afirman que la utilización de los parques infantiles resulta difícil debido principalmente a que no pueden acceder a ellos (COSTA y otros, 2001). Algunas familias los utilizan, pero necesitan realizar mucho esfuerzo físico para poder usar las instalaciones ya que la mayoría de las estructuras de juego requieren que el padre o la madre levante, sujete, etc. al niño/a para que no se caiga.

No obstante, tanto los profesionales como los padres que participaron en este estudio afirman que existe un interés por parte de los niños y niñas por acudir a los parques infantiles a pesar de que éstos no estén adaptados.

Las administraciones públicas deben recoger este reto y diseñar espacios lúdicos que no discriminen a ningún sector de la población infantil y que favorezcan las relaciones interpersonales y el respecto por las diferencias individuales.

Para más información: M. Costa y otros. El juego para todos en los parques infantiles. Edita AIJU. 2001.

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