Seguridad en los juguetes

Seguridad en juguetes

No es la primera vez en la historia en que los cambios que experimentan las sociedades desembocan en importantes debates y dudas por resolver. No se podría esperar una reacción diferente ante los que están teniendo lugar en ésta época, en la que todo sucede a un ritmo vertiginoso, casi sin dejar espacio para la reflexión.

Las nuevas tecnologías han modificado todos los ámbitos de la vida y, entre ellos, las formas y soportes del juego. Actualmente existe a nuestra disposición gran cantidad y variedad de ofertas de ocio y juego en formato multimedia. Pueden encontrarse tanto en Internet como en CD Rom o en cartuchos de juegos para videoconsolas.

Existen bases de datos de videojuegos con miles de referencias que se actualizan a diario y más recientemente han proliferado en el mercado nuevas propuestas con un enfoque más claramente educativo.

Ante esta inmensa oferta de ocio, es fácil que los padres nos sintamos desconcertados y desorientados, pues es un mundo nuevo que, además, nuestros hijos/as suelen dominar mejor que nosotros. Los interrogantes que pueden surgir en torno a estas cuestiones son numerosos.

Señalamos a continuación algunos de ellos:

¿Pueden los videojuegos contribuir positivamente al desarrollo de nuestros hijos?

Sí. Además de permitir familiarizarse con el uso del ordenador, pueden mejorar la atención y la discriminación visual y auditiva, potenciar el razonamiento, la reflexión y el pensamiento deductivo; mejorar la rapidez de respuesta, desarrollar la capacidad para anticiparse a las consecuencias de las propias acciones, aumentar la coordinación ojo-mano, potenciar la creatividad y la imaginación, etc.

¿Pueden tener efectos nocivos sobre sus usuarios?

Depende. Parece posible afirmar que no es el videojuego en sí, sino un contenido inapropiado y, sobre todo, su uso desmesurado, lo que puede generar algunos efectos no deseables sobre quien lo utiliza. Sin embargo, sí parece demostrado que en los videojuegos con temática violenta, a partir de un determinado nivel de uso, considerado excesivo, o cuando el contenido agresivo supera ciertos límites, los niveles de agresividad y ansiedad de los usuarios también aumentan. En cualquier caso, estas consecuencias no se derivan sólo del uso de los videojuegos “no recomendables” sino que tendría los mismos efectos abusar de películas de contenido violento o, por ejemplo, vivir en un entorno agresivo. Algo similar ocurriría respecto a las propuestas de juego con contenidos sexistas o racistas.

¿Es necesario establecer ciertas pautas para su utilización?

Sí.Debemos procurar que el niño/a haga un uso moderado y adecuado de los videojuegos y que combine éstos con otro tipo de juegos y juguetes. En cuanto a las condiciones de uso, es recomendable que no se sitúen demasiado cerca de la pantalla y que dispongan de suficiente iluminación. Finalmente, es importante que el adulto acompañe y supervise al niño/a durante su tiempo de juego.

¿Qué criterios debemos seguir para su selección?

Debemos buscar jugegos que sean adecuados a la edad de cada niño/a, que contengan mensajes apropiados (no divulgadores de actitudes sexistas, racistas o violentas) y que incluyan propuestas variadas (estrategia, aventuras, juegos deportivos…). Además, es conveniente que permitan el juego en compañía, que potencien algún tipo de aprendizaje y, por supuesto, que resulten divertidos. La responsabilidad en relación con los contenidos de los videojuegos debe ser compartida. De ella han de responder quienes los producen, quienes los recomiendan y quienes los compran. Es importante que los adultos no evadamos las responsabilidades que nos corresponden, que dediquemos tiempo a saber qué productos tienen entre manos nuestros hijos e hijas y a ofrecerles alternativas para que disfruten.

Envases de los juguetes ¿en que te tienes que fijar?

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